Comenzaré con una pregunta simple: ¿Qué es lo que vemos aquí?
Podemos apreciar los fósiles de un dinosaurio, y a la altura de sus patas, unos flamencos coloridos. Este patio lo ha puesto así el fundador de Google en la oficina, queriendo representar el siguiente mensaje: "Da igual lo grande que seas y lo fuerte, que si no eres capaz de adaptarte, mueres".
Es un mensaje duro pero real.
Los flamencos ya existían en la época de los dinosaurios, y a pesar de ser más pequeños y vulnerables, han sido capaces de adaptarse al medio.
Hablo de adaptación ya que llevamos adaptándonos desde que vivimos en cavernas para ir mejorando, porque la innovación no es más que una mejora en lo que vamos haciendo.
Entonces, aquí la duda viene al pensar si la tecnología es buena o es mala.
Los centros se han gastado millones de euros en aparatos tecnológicos y en digitalizar los papeles, las pizarras, fotocopiadoras... todo. Sin embargo, muchos de ellos han pasado mucho tiempo metidos en un cajón y sin usarlo. Otro ejemplo muy claro son los "pizarrones digitales", que tienen la misma función que la pizarra y la tiza. ¿Realmente tiene alguna utilidad? ¿Por qué gastarnos el dinero si la pizarra normal hace la misma función?
¿Realmente la tecnología nos ayuda?
Los maestros tenemos la misión de formar a los alumnos de la mejor manera posible, el cual es un objetivo muy complejo por lo siguiente: ¿Cómo se puede hacer una educación para un mundo que está cambiando tan rápido? Sinceramente es más sencillo de lo que parece, puesto que las habilidades y competencias no cambian o la menos no lo hacen tan rápido.La capacidad de resolver problemas es importante ahora, y seguirá siendo importante en el futuro, porque es algo que se mantiene y que podemos mejorar.
Pero... ¿Cuáles son esas habilidades y cómo podemos fomentarlas? Estas habilidades son las distintas competencias que no han cambiado a lo largo de los años, como el saber cooperar, la resolución de problemas, comunicación, pensamiento crítico, creatividad, alfabetismo, etc.
Para responder a la pregunta del cómo, observemos las siguientes imágenes y busquemos las diferencias:
Estas dos imágenes son de una escuela que se llevan 50 años. La única diferencia que yo percibo es que una esta en blanco y negro y otra que está a color. En las aulas, es sorprendente que no haya cambiado nada. Y las cosas no cambian por cambiar.
La educación para que sea provechosa debe ser interactiva y personalizada. En ninguna de las dos aulas percibimos nada de esto. Gracias a la interacción, el porcentaje de aprendizaje y motivación aumenta de manera potencial. Y además debe ser personalizada, ya que el mejor ritmo de aprendizaje es el propio, parece obvio, sin embargo esto no lo aplicamos, ya que cada niño lleva un ritmo diferente, y al final en el aula sólamente un niño ir al ritmo adecuado, los demás irán o más lento, o más rápido, ya que lo que se trabaja es un único ritmo. Esta es la realidad.
El aula ideal sería el siguiente:
Sin embargo, para conseguir esto se necesitaría un profesor por cada cuatro o cinco alumnos. Esto evidentemente no es viable, pero la tecnología sí que nos puede ayudar. Porque la tecnología no reemplaza a los maestros, sino que les hace CAMBIAR DE ROL. Y es el rol en el que los maestros deberán aportar valores, y eso se hace resolviendo dudas. Con lo cual, la figura del maestro no desaparece, sino que la debemos transformar. Los niños no pueden estar en un aula hablando los treinta a la vez, la tecnología puede darnos ese silencio y concentración para conseguir el aprendizaje.
De hecho, hay muchos niños que por timidez no hablan, pero con este tipo de tecnología sí que se comunican, ya que levantar la mano y hablar delante de treinta personas no es fácil, pero con el ordenador sí. Los maestros deben motivar e inspirar.
Observemos con atención el siguiente vídeo.
La reacción y la interacción de los niños es apasionante, todos quieren hablar porque todos lo han vivido y han estado dentro, tienen motivación
Entonces, dicho todo esto, ¿la tecnología puede ayudar?
La respuesta es sí, si utilizándola adecuadamente. Utilizada como parte de un cambio mayor. La tecnología es un componente dentro de muchos otros, pero tiene que ir unido, las distintas capacidades que debe trabajar un maestro en el alumno.
Antes de preguntarnos ¿los alumnos están preparados para el futuro? deberíamos preguntarnos primero ¿los maestros lo estamos? A los maestros les cuesta más dar el cambio, y tan sólo es un tema de mentalidad, es muy cómodo seguir haciendo lo de siempre, pero no podemos esperar los mismos resultados.
Debemos dar ese paso y la tecnología nos ayudará a hacerlo.
Vídeo inspirado:




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